Empezamos un nuevo año y los propósitos y objetivos inundan mi mente.
Quiero ser mejor persona, quiero que mis actos alegren a los que están a mi alrededor, quiero crecer como ser humano, como decía una profesora a la que
quise mucho:- " Que cuando pienses en lo que has hecho, tus manos estén llenas"...
Por otro lado, deseo viajar más, aprovechar el tiempo con mi familia, con mis amigos, exprimir al máximo un día y después exprimir al máximo una noche,...
Me he propuesto participar en retos valientes, de esos que sabes te costarán un esfuerzo importante, de esos de los que luego te sientes MUY ORGULLOSA!!
Quiero
scrapear al máximo porque cuanto más tiempo paso en este
hobbie y más trabajos hago más cuenta me doy de la valía que tiene.
Las fotos de los trabajos que realizo se quedan grabadas a fuego en mi mente porque las he
interiorizado, he pensado mucho sobre el sentimiento que me evocan, son recuerdos que, ahora sí, quedarán para siempre en mi memoria.
Imaginaos lo contenta que me puse cuando leí en el fantástico
blog de Mireia Sala que volvía a empezar el "Reto 52".
52 semanas
cuestionándonos matices de nuestra vida,
conociéndonos mejor a nosotras mismas.
Os invito a que os apuntéis, es fantástico descubrir detalles de tu propia
personalidad que si no te paras un día a pensarlo no sabes nunca.
Todos los domingos lanzará desde su blog una pregunta que debemos pensar y contestar a lo largo de esa semana, como
tag, página,...la forma no importa.
Ella hace unos preciosos
tags, yo me he decidido por escribirlas en una agenda de semana a la vista.
Y en la primera semana nos pregunta cuál es nuestro
propósito para el 2011.Después de lo que os comentaba antes, empecé a darles vueltas a la cabeza y concluí que debía ser algo más palpable que el ser mejor persona, algo por lo que
objetivamente a finales de año debía saber si había cumplido o no.
Así que
mejorar mi Inglés fué la opción ideal.
Como soy muy plasta, me
fué imposible dejar de poner en mi agenda todos los demás propósitos que siento y que me acompañan en mi vida.
Este es el resultado:

En la segunda semana
Mireia nos cuestiona:
Cuál es tu dibujo animado favorito, bufff....otra vez la cabeza como un bombo y es que claro si pensaba en los de mi niñez,...casi todos me hicieron llorar más que otra cosa, que si
Heidi, huérfana de madre, que si Marco, que ya sabéis lo del barco y su mamá,...
ayyy que panzada de llorar!!!
Y es que claro, tampoco lo puedo comparar a la oferta que tienen ahora nuestros hijos.
Para empezar entre semana apenas
veíamos la
tele, cuando acababas deberes y demás, llegaba
Casimiro y hala, todos a la cama!! Los sábados casi siempre en las reuniones de los
scouts si no era de campamento,...al final
tele muy poquita.
Nuestra diversión y ocio consistía en meternos en la habitación de los juguetes y allí
pasábamos mi hermana y yo
laaargas horas.
Entonces me vino la luz!!!
Cuando vi por primera vez
Toy Story, el corazón me
dio un vuelco.
Se hacía realidad la sensación que he tenido siempre de que los muñecos tenían vida propia cuando salía de mi habitación.
Al recoger los dejaba en posturas cómodas y abrazados o bien
juntitos para que siguieran jugando cuando yo me fuera.
En los arreglos de habitación sufría mucho pensando si en el lugar donde los
llevábamos estarían bien.
Es tan real esta
historia de
Disney que muchas generaciones se identifican con ellos.
Mis hijas están locas con la nueva entrega de la
saga, a mi me hace llorar cada vez que la veo como si tuviera 5 años.
Después de esta reflexión me estoy dando cuenta de que a lo mejor no es culpa de los dibujos animados, soy yo la llorona, lo hacía con 5 y lo sigo haciendo con 38.
Espero que os guste
Feliz semana!!!